Ahí estoy yo, parada frente a aquella inmensidad al que denominan colegio, veo a mi mamá y papá agitar sus manos en señal de despedida, deseándome suerte, sin antes, por supuesto, aquel apretado beso de ambos. Entro tranquila pero nerviosa a aquel pabellón donde estaré los siguientes 12 años.
Entro, me siento en la primera silla vacía que veo, y sin darme cuenta, al primer toque de campana salgo al patio, feliz, con 5 nuevas amigas que hice hace tan solo unos minutos atrás, juego, corro, salto..
De pronto un timbre me devuelve a la realidad, llorando comienzo a decirle adiós, a esos y otros recuerdos de mi etapa escolar.

(:
ResponderEliminar